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Blog de Joaquina Fernández: Buscando el cambio

abr 27

Publicado por: Joaquina Fernández
martes, 27 de abril de 2010 8:23 

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama en la tarde, durante una hora, con el fin de facilitar el drenaje del líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación.

El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Ambos durante horas hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones.
 
Y cada tarde, cuando el hombre podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.
 
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago, donde patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
 
El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque su compañero de habitación no podía oír a la banda, podía verlo con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
 
Pasaron días y semanas y cada tarde se producía la misma escena. Una mañana, la enfermera entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.
 
Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo por sí mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana y se encontró con una pared blanca.
 
El hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas para él cada tarde. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le contestó: «Quizá solo quería animarle a usted».
 
Empatía (251)
 
¿Cuál es tu actitud con tus compañeros, colaboradores, amigos…? Seamos hoy como este hombre ciego y entreguemos lo mejor de nosotros a cada una de las personas que están a nuestro lado, y que no tienen una ventana para ver el mundo como nosotros. Pensemos en lo que necesitan y participemos con toda la intensidad para facilitarles el día de hoy. La empatía va más allá de ser agradables.

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25 comentarios hasta ahora...

Re: Empatía (251)

Agradecerte por indicarnos el camino y comunicar todos los días lo que es posible ver a través de la ventana; posibilidades que ni siquiera existían en mi mente. Gracias por tu guía.
Me has contagiado de ello y ahora, cada día, en la medida que puedo y me desapego de mí misma, lo extiendo. Y en ese intención me levanto cada día. Seguiré en ello para que esa ventana deje de ser una pared en blanco para mí y para mis amigos.

Por Graciela a   martes, 27 de abril de 2010 9:36

Re: Empatía (251)

Estupenda propuesta, que me pongo a llevar a cabo. Mil gracias

Por tzazu a   martes, 27 de abril de 2010 10:24

Re: Empatía (251)

He aprendido tantas cosas a tu lado desde que te conozco querida Joaquina!

Pero una de las cosas mas importantes que he aprendido, me la recuerdas hoy, y es poder ver en las personas que me rodean, cualidades asombrosas, de las cuales puedo aprender siempre que lo decida y me fije en ello.

Un abrazo,

Por Cler a   martes, 27 de abril de 2010 10:41

Re: Empatía (251)

Que generosidad ,a veces pensando que le ayudamos a otra persona , nos ayudamos a nosotros mismos.Esta claro que la mente es la que nos hace ser diferentes, aprovechemosla para ser mejores.Gracias Joaquina.

Por Pilar a   martes, 27 de abril de 2010 10:58

Re: Empatía (251)

Creo que la empatía nos permite percibir "ver y sentir" las emociones ajenas, y ello con más o menos intensidad en función de nuestra propia sensibilidad, pero yo diría que es la generosidad la que realmente nos mueve a facilitarle las cosas a los demás, que no basta con ser empático, sino que hay ser, además, generoso.
En ese aspecto, yo ya he hecho hoy mi buena acción del día. Es altamente gratificante ver cómo con un pequeño gesto haces feliz a alguien quien te importa :)

Por Abril a   martes, 27 de abril de 2010 12:38

Re: Empatía (251)

Esta mañana, al atender el teléfono en mi trabajo y escuchar las diferentes cuestiones que me planteaban, he recordado este post y he cerrado los ojos, así he percibido cada matiz de la voz y al escuchar en silencio he podido dar la mejor respuesta posible, la más empática.
Gracias por el hermoso recorrido por el parque, lo he visto a través de tus palabras.

Por meruta a   martes, 27 de abril de 2010 13:35

Re: Empatía (251)

Conatactar con lo que necesita el compañero y participar con tada la intensidad entregando lo mejor de mi misma me lo aplico hoy Gracias!!!!!!!!!!

Por Catalina a   martes, 27 de abril de 2010 13:41

Re: Empatía (251)

Como Meruta y Pilar, también yo he aplicado este mensaje de empatía hoy en mi trabajo... se perciben infinidad de matices.Gracias

Por Lucía a   martes, 27 de abril de 2010 13:54

Re: Empatía (251)

Gracias, Joaquina

Por Estela a   martes, 27 de abril de 2010 14:25

Re: Empatía (251)

Hoy mirare mas alla de la pared blanca. Gracias

Por Ana A a   martes, 27 de abril de 2010 14:32

Re: Empatía (251)

Solo te he escuchado dos noches ,me han sabido a poco , necesito "las 1001 " .Acabo de empezar a leer "La conjura de los necios " Gracias por las 2 noches.

Por Pilar a   martes, 27 de abril de 2010 21:21

Re: Empatía (251)

Esta empatía despliega una gran sensibilidad

Por RA a   martes, 27 de abril de 2010 21:27

Re: Empatía (251)

La empatía es un buen radar social que ayuda a sintonizar con los demás, buscar el canal en el que está la otra persona y escuchar sin interferencias. Muchas gracias por enseñarnos esta danza tan mágica

Por Encarna a   martes, 27 de abril de 2010 21:46

Re: Empatía (251)

Encarna la empatía es le mejor radar. Muchos de nuestros amigos están echados en "la cama boca arriba" y sería estupendo contarles lo que hay fuera de la ventana para colaborar en la transformación de su vida

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:01

Re: Empatía (251)

RA es una gran sensibilidad.

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:02

Re: Empatía (251)

Pilar gracias

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:03

Re: Empatía (251)

Meruta me anoto conectar con toda la intensidad las experiencias de cada momento

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:03

Re: Empatía (251)

Abril ver, sentir y pensar con el otro sin perdernos

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:04

Re: Empatía (251)

Cler deseo que sigamos aprendiendo juntas muchas más cosas

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:05

Re: Empatía (251)

Graciela que estupendo cambio. Ahí nos vemos

Por Joaquina Fernández a   martes, 27 de abril de 2010 22:05

Re: Empatía (251)

...ver qué necesitan las personas que tengo a mi lado y aportarlo en lo posible... gracias Joaquina.

Por Lola Petit a   martes, 27 de abril de 2010 23:15

Re: Empatía (251)

Para poder contarlo, necesito imaginar lo que hay más allá de lo que tengo enfrente.
Gracias!

Por Carola a   martes, 27 de abril de 2010 23:57

Re: Empatía (251)

La empatía, aunque sea por unos instantes, hace que se cree una conexión especial.
Muchísimas gracias Joaquina.

Por Mª. Jesús a   miércoles, 28 de abril de 2010 1:11

Re: Empatía (251)

Me gusta estar conectada con la otra persona o animales como le contaba a una amiga cuando salgo a mi patio me encanta ver y aprender de los animales que veo, como los patos, las ardillas y otros es todo un mundo de sentir y comprender lo que veo.
Cuando veo a una Patita que esta coja le cuesta mucho el caminar y como le ayudan los demas Patos es algo que para mi tiene que ver con la empatia ya que todo esta relacionado con las emociones, bueno es lo que siento todos aprendemos de nosotros y los animales.

La sensibilidad es como una respuesta inmediata darle al otro y comprender lo que necesita y es convierte automaticamente en necesidad del dar, es por eso que el ciego sentia lo que el otro necesitaba.

Gracias por este tema, para mi no hay nada mejor que la empatia usandola positivamente, tendriamos otro mundo si todos pudieramos compartir la empatia.

Por Esther U.S.A a   miércoles, 28 de abril de 2010 3:11

Re: Empatía (251)

“Siendo todavía muy joven, mi querida amiga Anuska se vio súbitamente aquejada por un problema de corazón inespecífico que le provocaba micro-infartos cada vez que se movía.
Durante dos años de sufrimiento interminable, yo acudí a su habitación del hospital para acercarle una vida que ella amaba y que, desde su ingreso, yo interpreté relegada y extendida más allá de aquellas cuatro paredes.
Cada día me sentaba a su lado, nos cogíamos la mano, y con mi iniciativa de contar nacía su entusiasmo por tomar el relevo.
Así, con cada una de sus palabras, cada una de sus historias y cada uno de sus sueños aquella habitación insulsa y minúscula fue ensanchando sus cuatro paredes, y se fue llenando de personajes, colores, bosques, desiertos, montañas, océanos y sentimientos, hasta hacerse grande. Así, cada uno de nuestros encuentros fue convirtiendo cada una de mis visitas y cada uno de mis días en un viaje al centro del mundo, y así fue como aprendí que la empatía alarga la vida, y que la vida no es del que esta vivo, si no del que la vive.
Al final, aunque los infartos se fueron distanciando en el tiempo, nunca cesaron, y con la práctica urgente de un transplante que resultó desafortunado, el corazón de Anuska se paró llevándose con él sus mágicas palabras.
Desde entonces he vuelto muchas veces al centro del mundo, pero os aseguro que jamás he vuelto a ver un paisaje como aquellos.”

A mi querida amiga Anuska le agradezco esa empatía que no ha dejado de estimularme el corazón y la grandeza de una hermosa amistad que ya es eterna, y a ti Joaquina, todas las ventanas que abres para que yo pueda comprender que volveré a ver paisajes como aquellos, el día que me desprenda de mis emociones para dar sentido y sensibilidad a unos sentimientos que transformaran mi vida, y colaboración y aliento a cualquiera que los necesite en la transformación de la suya. Alicia Ahimsa.

Por Alicia Ahimsa a   viernes, 30 de abril de 2010 2:46

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